Perfiles de inversor: ¿pasión o aversión al riesgo?

Muchos de nosotros, actores del ecosistema emprendedor/inversor y lectores de este blog, invertimos o hacemos nuestros pinitos en el mundo de las inversiones. Y como ya comenté en un artículo anterior, inversores los hay de todos los tipos. Hoy vamos a centrarnos en los tipos de riesgo que asumen estos inversores y con qué enfoque lo hacen.

Primero de todo hay que distinguir las distintas actitudes que se tienen frente al riesgo:

  • Aversión al riesgo: cuando un individuo no está cómodo al asumir riesgo. Alguien con mucha aversión al riesgo realizará inversiones muy seguras (o directamente no invertirá), y no le importará que pueda ganar poco (muy poco, nada, o incluso perder, como es el caso de algunos Bonos que hemos visto en el mercado en los que la rentabilidad es negativa).
  • Natural al riesgo: indiferencia ante el riesgo.
  • Amante del riesgo: cuando la persona va en búsqueda de rentabilidades altas. Buscar ese buen retorno puede dar la posibilidad de perder una parte de lo invertido.

En general, cualquier persona se regirá por la siguiente hipótesis: a más riesgo, más rentabilidad. Aquellos que están dispuestos a asumir poco riesgo (aversión al riesgo), saben también que su inversión tendrá una rentabilidad menor, pero que el riesgo de perder el dinero es reducido.

Cuanto mayor es el retorno esperado de una inversión, también aumenta la probabilidad de que perdamos parte de dicha inversión. Están directamente relacionadas: a mayor riesgo, mayor rentabilidad.

Partiendo de esta base, ahora entramos en las obligaciones de la gente y de cuánto dinero disponen; no es lo mismo ser padre de familia, con una hipoteca, que soltero viviendo con los padres (por poner dos ejemplos opuestos que definirán el perfil A y el B, respectivamente).

Perfil A: aversión al riesgo

En general, alguien con un sueldo medio y unas responsabilidades medias de un adulto, suele destinar la gran mayoría de sus ingresos a formación, vacaciones de verano, comida y la, conocida por todos, hipoteca.

A los que se deciden por adentrarse un poco en la inversión, suelen hacerlo a depósitos o fondos con estrategias realizadas gestoras que realiza cientos de análisis y que les ofrecen entre un 3% y un 7%. Los más temerosos de este grupo se animarán a buscar algo parecido a un 12% con estrategias más arriesgadas de inversión en empresas más innovadoras o en países emergentes.

Los ejemplos más habituales de inversión en bajo riesgo son las inversiones inmobiliarias, los depósitos o los bonos.

Perfil B: amantes del riesgo

En las mismas responsabilidades la mayoría de dinero la destinan a ellos mismos y no tienen tantas responsabilidades ni gente que dependa de ellos.

Es por ello que quieren que el dinero crezca y si lo pierden, puede que la consecuencia sea sólo un capricho menos, pero no afecta directamente a la economía de nadie más que ellos.

Lo bueno de invertir en startups es el potencial de retorno elevado

Este perfil tendrá una cartera de inversión más diversificada y por ello puede que tenga invertida una gran parte de sus activos en start-ups. Lo bueno de invertir en startups es el potencial de retorno elevado que tienen. Como he dicho antes es proporcional al riesgo y por lo tanto hay más opciones de que perdamos parte (o todo) lo invertido. Por eso se recomienda invertir una parte de tu capital invertible y no la totalidad.

En este perfil, de todas formas podemos encontrar a mucha gente que lo invierte todo en startups buscando rentabilidades de 10x – 15x lo invertido (esto ya no es un 5% como lo anterior). Para no arriesgar todos sus ahorros está la opción de diversificar. Esto es, en lugar de invertir 100€ en una startup, invertir 10€ en 10 startups, de tal manera que aumentamos la posibilidad de que alguna de esas 10 vaya como un tiro y nos sorprenda gratamente con una rentabilidad muy por encima de lo esperado con la inversión tradicional.

Equity Crowdfunding: todos podemos arriesgar

Esta opción antes era accesible para algunos pocos afortunados con grandes cantidades de capital a invertir y que podían unirse a prestigiosas redes de ángeles inversores y pagar los costes de pertenecer a las mismas y acceder a su deal flow.

Gracias el Equity Crowdfunding, no hace falta ser un BA o un inversor profesional para diversificar nuestra cartera

Ahora, con el Equity Crowdfunding, todos podemos, con muy poco, diversificar nuestras inversiones e invertir desde cantidades muy pequeñas en startups obteniendo la misma rentabilidad que los Business Angels que han existido siempre. Y desde las empresas como Mynbest, pertenecer a la red de miembros con acceso al deal flow, es totalmente gratuito, por lo que los inversores podemos ver todas las oportunidades y escoger aquellas que más nos gustan, sin ningún coste.

  • Las inversiones de bajo riesgo son aquellas que dan una rentabilidad de hasta un 7-8%.
  • Las inversiones en startups pueden dar rentabilidades mucho más elevadas, llegando a multiplicar la cantidad invertida por 10 o 15 veces en muchos casos.

Por eso lo que recomendamos que es que se tenga una cartera bien diversificada. Y no sólo bien diversificada en startups sino en todo. Por lo que cada 100€ invertibles lo ideal sería tener unos 70€ en riesgo controlado y 30€ en 5-6 startups que entendamos lo que hacen y que veamos que pueden crecer mucho.

 

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Íñigo Muñoz Bilbao

CEO 

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